Ahora, contra los pronósticos…

• Las entidades financieras tienen estimaciones bajas. • Se ha dado una guerra mediática por el tema.

17 de Abril de 2019

Más temprano que tarde, en opinión de los más connotados analistas e instituciones a nivel global, la realidad económica acabó por alcanzar ya a la nueva administración federal que, lejos de asumir ésta y emprender acciones orientadas a corregirla y/o revertirla, parece estar optando por negarla y, en consecuencia, advertir a quienes la refieren del equívoco que están cometiendo y, así de fácil, que el tiempo acabará dándole la la razón. En las últimas semanas, efectivamente, en seguimiento de la “guerra mediática” que emprendiera al inicio de su gestión contra calificadoras internacionales que osaron advertirle sobre las negativas consecuencias de las primeras medidas adoptadas por él y su gobierno, Andrés Manuel López Obrador emprendió ya una nueva confrontación, ahora contra quienes alertan sobre el bajo crecimiento que la economía nacional reportará este año o, con visión de futuro, durante su sexenio.

Luego que las más reconocidas entidades nacionales involucradas en el sector económico-financiero corrigieran a la baja su inicial pronóstico de crecimiento del PIB para 2019 —Banco de México lo estima, ahora, en 1.1% a 2.1% anual, BBVA Bancomer en 1.4% a la par que CitiBanamex, mientras que Santander lo ubica ya en 1.5%— y que, a su vez, los hicieran los más emblemáticos e influyentes organismos internacionales —la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) lo bajó a 2.0% anual, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y el Banco Mundial a sólo 1.7% y, en su caso, a 1.6% el Fondo Monetario Internacional (FMI)— el gobierno optó, por desestimar y negar la validez de sus números o, incluso, por simple y sencillamente ignorarlos.

Y ello, claro, independientemente de que la Secretaría de Hacienda corrigiera también a la baja su estimación de crecimiento anual para empatarla con la del Banxico y que, como consecuencia de esto, se diera sustento al entorno de incertidumbre entre los agentes económicos que, a su vez, abona ahora a la incertidumbre que de, cara al futuro, comienza a imponerse a nivel social donde, si bien el gobierno de la (aún) insuficientemente explicada 4T sigue teniendo números más que favorables en materia de apoyo popular, tiende a crecer el temor ante el eventual empeoramiento de las condiciones que, a nivel país, ponga en riesgo la viabilidad de programas sociales —“clientelares”— anunciados, mueva a incumplir la promesa (de campaña) de no alza y hasta reducción de impuestos en vigor o, peor, abone a (re)activar otros nuevos, la tenencia automotriz, entre otros.

Una perspectiva ésta, vale insistir, que de manera por demás lamentable avanza a convertirse en una realidad a la que nadie aspira, pero que, a fuerza de ignorar y/o negar hechos consumados e innegable y/o augurios debidamente sustentados parece cobrar forma al paso de los días… o de las horas incluso.

ASTERISCOS

* Es “fácilmente impugnable jurídicamente…”, advirtió José Ramón Cossío, tras conocer el (voluntarioso) memorándum del Ejecutivo para, en los hechos, abrogar la reforma constitucional en materia educativa y, con ello, complacer a sus (vándalos) aliados de la CNTE. “Carece de fundamentación y motivación (y) no cita una sóla norma jurídica”, planteó vía Twitter el exministro de la Corte. Grave.

Con motivo del feriado de Semana Santa, volveremos a vernos hasta el próximo lunes 22, con otro asunto De naturaleza política. Descansen.

Opinión – Enrique Aranda.